LA CONFIANZA EN LAS RELACIONES DE PAREJA

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Situaciones que rompen la confianza en tu pareja

La confianza es la pieza clave en una relación. Se construye paulatinamente conforme la pareja evoluciona, comparte, experimenta, etc. Si bien es cierto que hay personas más confiadas que otras, la capacidad de confiar también depende de las experiencias previas que cada miembro de la pareja ha tenido y de las que vive en la relación misma.

La confianza se quiebra por una traición. Hay diferentes motivos que pueden dar lugar a su ruptura, en mi experiencia como terapeuta de parejas he sido testigo de las siguientes:

Compartir información privada de la pareja o del ámbito íntimo de la relación. Cuando un miembro de la pareja revela un secreto o una intimidad, independientemente de quién sea el receptor de dicha información (un amigo, la madre de uno, etc.) y de los motivos subyacentes (suelen ser buenas razones pero nefastas en la práctica, dadas sus consecuencias) la pareja puede sentirse traicionada.

Faltar a la palabra dada o incumplir, reiteradamente, lo que se planifica o promete. Dejar colgada a tu pareja de forma recurrente, por muy buenos y justificados motivos que surjan, va a menoscabar su confianza en ti, indefectiblemente.

Un escalón superior al anterior sería la mentira. Descubrir que tu pareja te ha ocultado algo, o que directamente te ha mentido al respecto, es una enorme traición que quiebra, a veces de raíz, la confianza que tenías en ella. Además, la parte que ha sido engañada tiende a cuestionarse su lugar en la relación y la importancia que tiene (y tenía) en la vida de la otra persona.

Tontear con terceros, ya sea personalmente (en el trabajo, de fiesta o en el súper) o a través de chats, redes sociales, etc., supone una ofensa evidente y grave hacia tu pareja.

La existencia de un tercero, sin relación sexual. Ese “amigo” o “amiga” que llega a tener más intimidad que la propia pareja, desplazando a ésta de su lugar. Es evidente que una amistad no supone una traición, pero ésta puede surgir cuando esa tercera persona comienza a tener un lugar privilegiado y preferente a la pareja. Más aún, si ésta desconoce dicha amistad. La relación de pareja se deteriora progresivamente, o quizá ya lo estaba, y ese amigo/a pasa a ocupar su lugar, de forma platónica (al menos al principio).

Por supuesto, la infidelidad sería la mayor traición que se puede llegar a cometer y que va a asestar un duro golpe a la confianza. Suponiendo que la pareja la disculpe, va a suponer un alto coste para la relación y un notable esfuerzo, por parte de ambos miembros, para poder reinstaurarla. Muy probablemente va a requerir de ayuda profesional para lograrlo.

En definitiva, la confianza es un pilar básico en una relación de pareja. Es preciso cultivarla, porque cuando se quiebra, supone un daño casi perpetuo en la relación. Es posible recuperarla pero difícilmente alcanzará el nivel previo.

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